VOY ANDANDO

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He caminado entre el frío, con la incertidumbre bajo el brazo, empujando el odio y la venganza del pasado hacia cada uno de los lados donde no me atrevía a mirar.  

He caminado a través de sentimientos de amargura, viajando entre el presente y el futuro sin necesidad de describir las consecuencias que solía imaginar antes de medianoche.

He caminado pensando, reflexionando, pensando y dejándome llevar por una rutina que escondía mi verdadero rostro, desdoblando la personalidad para no encontrarme de frente con aquella carta escrita de puño y letra. 

He viajado sin descanso entre una vida y otra, entre amigos, encierros, cuartos oscuros que me convencieron que allí no debía dejar entrar la luz.

He caminado soñando el mejor de los días, el mejor de los momentos, la mejor de las tardes, el más deseado rincón para la excitación la más elocuente, el día perfectamente organizado que respondiera a tanto sufrimiento y angustia, el mejor de los atardeceres que acompañase la lenta agonía, el último respiro.

He caminado durante cuatro años. Haciendo un total de ocho mil kilómetros. He visto lo suficiente para sentarme a descansar…

Por Martin Guida
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