NI BIEN NI MAL, SINO BUENO Y MALO.

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Spinoza propone a los filósofos un nuevo modelo: el cuerpo. “No sabemos lo que puede un cuerpo…”

Cuando Spinoza invita a tomar el cuerpo como modelo, trata de mostrar que el cuerpo supera el conocimiento que de él se tiene, y que el pensamiento supera en la misma medida la conciencia que se tiene de él.

Cuando un cuerpo se encuentra con otro cuerpo distinto, o una idea con otra idea distinta, sucede o bien que las dos relaciones se componen formando un todo más poderoso, o bien que una de ellas descompone la otra y destruye la cohesión entre sus partes.

En esto consiste lo prodigioso, tanto del cuerpo como del espíritu, en estos conjuntos de partes vivientes que se componen y se descomponen siguiendo leyes complejas.

El orden de las causas es así un orden de composición y descomposición de relaciones que afecta sin límites a la naturaleza entera.

Pero nosotros, en cuanto seres conscientes, nunca recogemos sino los efectos de estas composiciones y descomposiciones; experimentamos alegría cuando un cuerpo se encuentra con el nuestro y se compone con él, cuando una idea se encuentra con nuestra alma y se compone con ella, o por el contrario, tristeza cuando un cuerpo o una idea amenazan nuestra propia coherencia.

Spinoza nos recuerda que todos los fenómenos que agrupamos bajo la categoría del Mal, las enfermedades, la muerte, son de este tipo, mal encuentro, indigestión, envenenamiento, intoxicación, descomposición de la relación.

Lo bueno tiene lugar cuando un cuerpo compone directamente su relación con la nuestra y aumente nuestra potencia con parte de la suya, o con toda entera. Por ejemplo un alimento.

Lo malo tiene lugar, para nosotros cuando un cuerpo descompone la relación del nuestro, como actúa un veneno que descompone la sangre.

Bueno y malo tienen así un primer sentido objetivo aunque relativo y parcial: lo que conviene a nuestra naturaleza y lo que no le conviene.

Bueno y malo tienen un segundo sentido subjetivo y modal que califica dos modos de existencia del hombre: se llamará bueno ( o libre o razonable o fuerte ) a quien se esfuerce en organizar encuentros, unirse a lo que conviene a su naturaleza, componer su relación con relaciones combinables y de este modo, aumentar su potencia.

Se llamará malo o esclavo, débil o insensato, a quien se lance a la ruleta de los encuentros conformándose con sufrir los efectos, sin que eso acalle sus quejas y acusaciones cada vez que el efecto sufrido se muestre contrario y le revele su propia impotencia.

Terminará destruyéndose a fuerza de culpabilidad y destruyendo a los otros con resentimiento, propagando en todas direcciones su propia impotencia y esclavitud, su propia enfermedad, sus indigestiones, toxinas y venenos. Llegará a no poder encontrarse consigo mismo.

La Ética de Spinoza es una tipología de los modos inmanentes de existencia, reemplaza la Moral que refiere siempre a valores trascendentes.

Por Lic. Susana Stacco

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