LA ÉTICA ENTENDIDA COMO RESPONSABILIDAD

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El Siglo XX, ha sido el siglo por excelencia de los crímenes contra la humanidad, de los genocidios, de las grandes masacres programadas, y de las tragedias colectivas, y también ha sido el siglo que vio desarrollarse a nivel colectivo e individual la más profunda indiferencia frente a estas tragedias. La ética como responsabilidad.

La ética como responsabilidad.

El descreimiento, el letargo, el sin sentido, ganaron terreno y así fue avanzando la indiferencia y no solo ante las grandes tragedias colectivas del siglo XXI sino ante la presencia del otro que está frente a mi.

La presencia del otro es neutralizada por nuestra mirada siendo transformado en una cosa, un obstáculo, o un enemigo potencial a controlar, a evitar o a destruir.

Cuando la compasión humana se entumece nos volvemos insensibles y cínicos. El otro ya no se reconoce como semejante, como una presencia que surge ante mí y a la cual debo respetar, sino que su sufrimiento nos deja absolutamente indiferentes.

Jan Patocka, Vaclav Havel, Emanuel Lévinas, Simone Weil, filósofos con vidas marcadas por un intenso compromiso ético y una activa resistencia a las diversas formas de totalitarismo que asolaron la Europa del siglo XX, plasmaron en sus obras la búsqueda del sentido de una ética, sin proponer leyes morales ni determinar una moral, sino expresar la esencia de la relación ética en general. La ética entendida como responsabilidad.

Levinás entiende la responsabilidad, como responsabilidad para con el otro, para con lo que no es asunto mío o no me concierne.

Es una responsabilidad que va más allá de lo que yo hago (habitualmente uno es responsable de lo que hace).

El lazo con el otro no se anuda más que como responsabilidad, y lo de menos es, que esta sea aceptada o rechazada, que se sepa o no como asumirla, que se pueda o no hacer algo concreto por el otro.

Decir “heme aquí”. Hacer algo por otro. Dar, “ser espíritu humano” es eso.

Uno de los temas fundamentales de su libro “Totalidad e Infinito” es que la relación intersubjetiva es una relación asimétrica: yo soy responsable del otro, sin esperar la recíproca, aunque ello me cueste la vida. La recíproca es asunto suyo. Mi responsabilidad es intransferible, nadie podría reemplazarme. Yo puedo sustituir a todos, pero nadie puede sustituirme a mí. Tal es mi identidad inalineable de sujeto.

En ese sentido preciso es en el que Dostoievski dice: “Todos somos responsables de todo y de todos ante todos, y yo más que todos los otros.”

Por Lic. Susana Stacco

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