En compañía de Spinoza

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Spinoza nos invita a ver la vida más allá de todas las apariencias falsas, las pasiones y las muertes.

 

En Spinoza la vida no es una idea, ni un concepto teórico.

En su forma tanto de vivir como de pensar se encuentra una filosofía de la “Vida”, que consiste en denunciar todo lo que nos separa de la vida, todos los valores trascendentes vueltos contra la vida, vinculados a las condiciones e ilusiones de nuestra conciencia.

La vida queda envenenada por las categorías del Bien y del Mal, de la culpa y el mérito, del pecado y la redención.

Lo que la envenena es el odio, comprendiendo también en él el odio vuelto contra sí mismo, la culpabilidad.

Spinoza sigue paso a paso el encadenamiento terrible de las pasiones tristes: primero la tristeza misma, después el odio, la aversión, la burla, el temor, la desesperación, la envidia, la venganza, la crueldad…

Lleva tan lejos su análisis que hasta en la esperanza y en la seguridad encuentra ese poco de tristeza que basta para hacer de ellas sentimientos de esclavos.

La verdadera ciudad propone a los ciudadanos más el amor a la libertad que esperanzas de recompensa o incluso la seguridad de los bienes; pues a los esclavos y no a los hombres libres es a quienes se recompensa por su buen comportamiento.

Spinoza no es de los que piensan que una pasión triste pueda ser buena bajo algún aspecto. Antes que Nietzsche, denuncia ya todas las falsificaciones de la vida, todos los valores en cuyo nombre despreciamos la vida; no vivimos, solo llevamos una apariencia de vida, no pensamos sino en evitar la muerte, y toda nuestra vida es un culto a la muerte.




Por Lic. Susana Stacco

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