EL SUEÑO HIPNÓTICO DEL SER HUMANO

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La espiritualidad de Occidente está dormida, y hoy  hay que revitalizarla. El sueño hipnótico del Ser Humano.

El sueño hipnótico del Ser Humano.

René Guénon como muchos otros sostiene que Occidente se encuentra en una crisis espiritual por obra de dos fuerzas: el cientificismo materialista y el dogmatismo religioso.

A causa de ello, Occidente ha perdido sus valores espirituales y ha secado sus venas.

La religión católica dejó de ser un vehículo de transformación espiritual porque sus representantes han olvidado el verdadero significado de los símbolos y han perdido todo tipo de estado espiritual.

Desde tiempos más antiguos el ser humano ha intentado superarse a sí mismo para acceder a estados más intensos de conciencia y llegar al conocimiento de la realidad.

Las prácticas espirituales han sido siempre los medios para trascender los condicionamientos de la vida humana, como una vía de acceso al mundo sutil.

Cuando la conciencia se despierta, se abre al misterio de la vida, a la relación del ser humano con el Cosmos, con el prójimo, con Dios, en las diversas formas que las distintas culturas lo han planteado.

Heráclito pensaba que el peligro para la vida humana es el hombre encerrado en sí mismo, dentro de los límites carcelarios de su pequeña conciencia, frágil y temblorosa, el hombre que está encerrado en su propia individualidad particular y que, por lo tanto, no tiene experiencia de lo universal. Que es lo común a todos los seres.

En todas las tradiciones se habla de un ser humano que vive dormido, sumergido en una suerte de sueño hipnótico “No todo es vigilia la de los ojos abiertos”.

El sueño del ser humano significa que cada uno vive en su mundo particular y propio y que no es capaz de abrir los ojos a la realidad.

Entonces, lo principal de la condición humana, dicen las tradiciones, no es la muerte, lo principal es que vivimos dormidos, que es mucho más terrible.

En la tradición del Islam el profeta Muhammad lo expresa  de esta manera: “los hombres viven dormidos, cuando mueran despertarán”

El hombre dormido es el que vive en la inmediatez de una conciencia superficial, frágil y temblorosa que es absolutamente manejable.

Somos un atado de creencias, de hábitos, de automatismos y con eso vemos el mundo y estamos seguros que las cosas son así como nosotros las vemos.

Por eso dicen que la maldición del ser humano es estar absolutamente obsesionado consigo mismo, sus intereses, su imagen, sus mezquindades.

Autocentrado, lo único que le interesa al yo, es decir YO. Por lo cual, seguimos durmiendo.

Por Lic. Susana Stacco

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