UNA MIRADA REFLEXIVA SOBRE EL HOMBRE DE HOY

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El ser humano vive alienado por múltiples influencias que desconoce. El hombre de hoy.

El hombre de hoy

Tal como lo encontramos hoy es un autómata, una máquina cuyos pensamientos, sentimientos y acciones son apenas reacciones a estímulos internos y externos.

Este ser reactivo está atrapado en una red de creencias que lo condicionan y lo programan generándole la ilusión de ser el dueño de sí mismo.

Esta ilusión de ser poseedor de un yo autosuficiente, lo ciega en cuanto a saber quién es realmente y crea en él un falso sentido de sí.

Desde este falso sentido de sí, su vida se sostiene en un suelo cenagoso, porque al no saber que no sabe, el hombre se miente, su vida y su realidad se construyen desde una mentira.

El hombre miente porque se miente.

Vivimos en una suerte de sueño hipnótico.

La vida se despliega en una pura exterioridad: la imagen con toda su polifonía, la información en sus múltiples formas, la tecnología y sus objetos de seducción, no solo desatan el deseo de “cada vez más”, y de “nada es suficiente”, sino que nos aleja cada vez más de todo conocimiento interior produciendo más hambre y frustración.

Este estado de alienación se acrecienta y se propaga a pesar de la diversidad de teorías psicológicas que explican y técnicas que operan en los diversos ámbitos del quehacer humano.

Sumemos a esto la divulgación de estos saberes, por supuesto deformados por trivializados, a través de los medios masivos de comunicación y especialmente por las publicaciones de autoayuda.

Estas publicaciones que invaden librerías y kioscos, revistas barriales, páginas de la web, ofrecen un mix de conceptos psicológicos y prácticas espirituales extraídas de su suelo originario que resultan ser cómodas recetas que hipotetizan la solución de los conflictos y el “encuentro con uno mismo”.

Y asimismo nada cambia. El ser humano no cambia, a lo sumo acomoda algo para mejor adaptarse a una realidad que lo excede y lo moldea.

Y es así que vive apegado a personas, objetos, ideologías o dogmas, convertido en un ser dependiente y manipulable, títere de políticas que se sostienen en la pasividad y el consumismo.

Por Lic. Susana G. Stacco

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