¿CÓMO SE CURA EL ALMA?

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En el “Cármides” cuenta Platón que Sócrates estaba reunido con un grupo de personas y una de ellas le pide que cure a Cármides del dolor de cabeza. ¿Cómo se cura el alma?

¿Cómo se cura el alma?

En el año 1.925 fue publicado en Viena un libro colectivo de indudable importancia en la historia de la medicina contemporánea.

Al frente de sus páginas iba impreso un fragmento del “Cármides” platónico, aquel diálogo en que Sócrates dice haber aprendido de un tracio, discípulo de Zalmolxis, que las dolencias del cuerpo, no pueden ser curadas sin tratar ante todo y sobre todo el alma.

Este texto aporta una luz al conocimiento de la antropología de Platón y de sus ideas en torno a la acción terapéutica del médico.

En el “Cármides” cuenta Plantón que Sócrates estaba reunido con un grupo de personas y una de ellas le pide que cure a Cármides del dolor de cabeza.

Sócrates les dice que él conoce un remedio eficaz contra el dolor de cabeza, una cierta planta, que para que sea eficaz, un “pharmakon”, es preciso añadir una “epôdé” – un ensalmo- sin este ensalmo en nada se aprovecha la hierba.

Y cuenta que esto lo aprendió de un médico tracio que sostenía que no podía intentar curar los ojos sin la cabeza y la cabeza sin el resto del cuerpo, así como tampoco se podría curar el cuerpo sin curar el alma.

Por eso dice, que los médicos griegos no pueden curar la mayor parte de las enfermedades porque no se puede curar la parte sin curar el todo.

Porque es el alma lo primero que hay que cuidar al máximo, si es que se quiere tener bien la cabeza y todo el cuerpo.

Y el alma se trata con ciertos ensalmos y estos ensalmos son los bellos discursos y de tales  discursos nace en ella la sensatez (sophrosyne), y una vez que ha nacido y permanece se puede proporcionar salud a la cabeza y a todo el cuerpo.

Los bellos discursos producen “sophrosyne”, palabra que encierra muchas resonancias: equilibrio, sensatez, templanza, armonía, sabiduría, orden interior, sosiego.

Entonces, para que la planta sea remedio (pharmakon) tiene que ir acompañada  por el ensalmo y el ensalmo actúa si el enfermo entrega su alma al médico para ser encantada con los ensalmos.

Tales ensalmos son los bellos discursos, mediante ellos nace en las almas la templanza (sophrosyne), y una vez engendrada ésta es fácil procurar la salud a la cabeza y al resto del cuerpo.

La “epôdé” terapéutica, es un “logos calos”, un bello discurso, psicológicamente eficaz cuando la palabra es idónea y bella, adecuada para el alma del enfermo. Esto es usar la palabra con eficacia persuasiva.

La eficacia encantadora de la palabra aumenta cuando está acompañada por la acción sugestiva de la música.

Las enfermedades del alma producen desorden en el cuerpo, e inversamente los desórdenes somáticos producen desorden en el alma.

Las enfermedades del alma: los deseos desordenados, las penas, los miedos, la ignorancia, la injusticia hacen que el ser humano caiga enfermo. Sin “sophrosyne” no es posible la plena salud del cuerpo.

Bajo la acción de la palabra encantada el alma del oyente y el cuerpo se serenan, se ordenan, se equilibran, se armonizan, se hacen “sophrones”, se sophronizan.

Por Lic. Susana Stacco

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