Actualidad de la religión III

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¿Cómo resistir? Las resistencias no pueden subsumirse en una forma. Su pluralidad resulta de la infinitud de redes opresivas, de acciones violentas contra la tierra, los animales y los hombres, y así en cada lugar y en cada ser humano, comunidad, pueblo o barrio, la resistencia es particular. Se trata de un estado-de-insurrección, o, si me permiten la palabra, de revolución subjetiva permanente, o de un cambio de óptica, que puede ir desde lo más nimio de la vida cotidiana hasta los momento más graves e intensos de la existencia.

No hay un vademécum de la resistencia, hay un espíritu que puede asumirse, y si hay algo que el Sistema no quiere es que el hombre se asuma-en-espíritu (estoy pensando en el valor del último Husserl, quien frente a los nazis apelaba a la asunción del Espíritu como la más alta empresa humana).

En esta “empresa” las religiones, pienso en las grandes religiones caídas o vaciadas, pueden ser focos poderosos de resistencia, pero sería necesario, ante todo, que reasumieran y vivieran sus propios principios espirituales. Pensemos, por ejemplo, en ese inmenso cuerpo que es la iglesia católica, que sostiene en sus palabras y en sus escritos, el amor al prójimo, y que, por otra parte, ha acompañado a los gobiernos más feroces de la historia, y ha justificado asesinatos y genocidios, que ha acumulado riquezas, que castiga a sus propios sacerdotes y fieles cuando estos plantean y viven libremente sus principios religiosos.

Si estas religiones se convirtieran en fuente serena y constante de espiritualidad real, sería una gran acción de resistencia. Es suficiente con pensar en la fuerza numérica del cristianismo en sus distintas ramas, del islamismo, del budismo, del sintoísmo, del judaísmo, para vislumbrar lo que podrían significar en esta lucha planetaria por la supervivencia.

Pero el Sistema se mete en todo y se apodera de todo, no solo penetra en las religiones vaciándolas, convirtiéndolas en puro formalismo, sino también en la filosofía, fundamentalmente a través de su vaciamiento-aplanamiento universitario, en el arte, mediante la creación de grupos e instituciones que no sólo fijan el gusto sino que lo crean, en el deporte, que deja de ser un práctica para ser un espectáculo practicado en sus niveles elevados por millonarios, en el cine, en la televisión, generando formas de ser y de violencia poderosas convirtiéndolos en instrumentos de enajenación a gran escala.

El Sistema coopta mediante premios, becas, viajes, agasajos… La corrupción y el latrocinio como formas del sistema. La policía y el delito, el narcotráfico, etc., como formas del Sistema. Nosotros, los que decimos una cosa y hacemos otra, como formas-del-sistema.

Yo diría que la resistencia comienza por casa. Hic et nunc: aquí y ahora. No hay futuro. Hay esto, el Acontecimiento del instante, el presente. Nadie lucha por sus hijos o por sus nietos, se lucha por uno mismo, se niega el sistema, se resiste por uno mismo. Y este uno mismo es todos e implica todo. Ese uno mismo es lo previo a todo ser, sustancia, dios, etc. Lo que está en juego es la Vida como vida común y como vida trascendental. Este no es un problema sólo teórico ni de teóricos, es un problema común de supervivencia de lo humano, de lo animal y de lo terrestre…

El mundo no va a ninguna parte como si fuera un tren rumbo al cielo, al paraíso o al infierno. Todo se decide en este absoluto-infinito en acto-aquí-y-ahora. Lo demás, ya sea que apunte hacia el pasado o el futuro, en realidad son fuerzas que tienden a despojar a los seres humano de la fuerza irreemplazable del ahora.

El horizonte del ahora con su belleza, sus alegrías, sus tragedias, es lo que yo llamo religión, es nuestro supremo bien, nuestra posibilidad tal vez imposible pero ya en acto.

 

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