Sistemas de captura

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Michel Foucault introduce el concepto de  biopoder para dar cuenta de una forma de poder que regula la vida: somete los cuerpos, administra el pensamiento, define los modos de percibir, sentir y actuar.

El biopoder se sirve de dispositivos técnicos, de estrategias y tácticas político- mediáticas muy sofisticadas para socializar a los individuos y convertirlos en sujetos dóciles, maleables, utilizables con fines precisos.

El biopoder no se ejerce en forma individualizada, no le pertenece a ningún médico o funcionario en particular, sino que se trata de un ejercicio anónimo que no es susceptible de ser identificado o localizable, sino que su efecto se difunde a través de lo que Foucault llama la capilaridad de sus dispositivos, que atraviesan por igual, no solo a quienes se lo aplica, sino también a quienes se encargan de aplicarlo.

Es un régimen que actúa por penetración y opera en todos los registros de la vida social: penetra las mentes, los cuerpos, opera en el hogar, en la familia, en la pareja, en el trabajo, en las instituciones, en el país, en el mundo.

Esta maquinaria funciona capturando el deseo a través de diferentes sistemas que lo codifican, lo definen, lo acotan. En esta enajenación se funda el poder sobre el individuo que ya no decide por él sino por una ley que lo trasciende

La adicción al consumo de objetos tecnológicos: electrónicos, cosméticos, estéticos, etc. permite la expansión del mercado, que a su vez ofrece artefactos cada vez más sofisticados que despiertan nuevamente el deseo de tener, con lo cual la satisfacción que producen es transitoria, se extingue tan pronto como aparece uno nuevo que supera al anterior.

Somos seres deseantes. El deseo es energía libre, vibrante, un flujo dinámico que pasa por los objetos sin fijarse en ellos, sin apropiárselos hasta que es regulado por sistemas abstractos (ideológicos, económicos, políticos, tecnológicos) que le imponen una dirección, lo tematizan,  lo definen, lo encauzan, lo capturan. El deseo regulado es deseo capturado, los   objetos lo capturan más allá de sus elecciones. No hay elecciones libres, se trata de elecciones forzosas.

 

Lic. Susana Stacco

 

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