Símbolos de la realización humana

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Ciertos símbolos que están muy presentes en las culturas tradicionales están ausentes en el imaginario cultural actual.

Mientras en el imaginario cultural actual existe la concepción del hombre como algo degradado; las civilizaciones tradicionales, antiguas, y las que se articulan en el registro de la religión, han tenido siempre un símbolo del hombre completo, el ánthropos théléios, el hombre en su registro primordial.

La idea de un símbolo de completud humana ha sido siempre  un referente de la cultura, que llama al ser humano a la realización de sus propias potencialidades.

Esto tiene distintos estilos según las culturas:  el mito del héroe en el mundo griego, latino, germánico, celta;  la concepción del Adam Kadmón o el hombre Adam Primordial en la Kabbalah hebrea, su equivalente islámico el Insam Kamil; en otras concepciones se habla de un ser andrógino, un ser hermafrodita que después por una especie de separación llega a la fragmentación,  y a partir de esa fragmentación, el ser primordial y universal pasa a ser el ser individual y fragmentado que somos todos nosotros.

En estos símbolos está presente la idea de la posible evolución del ser humano e indican un camino para la integración de esa fragmentación.

Ya está dicho en la célebre sentencia de Píndaro, el poeta griego lírico del siglo v a.c.  “Que llegues a ser quien eres”  ¿Y quién es uno realmente?

¿Cuál es el ser de uno cuando decimos que llegues a ser quien eres?

Esa respuesta no se puede dar en términos lógicos sino en un lenguaje simbólico.

El símbolo, específicamente el símbolo tradicional, es una representación que se refiere a una realidad que no conocemos.

Las formas tradicionales del símbolo son el soporte sensible, algo que vemos, una imagen, un relato, pero tiene una referencia que es aquello que no conocemos, o no conocemos del todo, y aquello que no conocemos del todo somos nosotros mismos.

El símbolo del hombre primordial es, en la vía del conocimiento de sí mismo, un llamado a recorrer un camino, y es en el curso de ese camino que vamos a ampliar el conocimiento de nosotros mismos; no de una manera teórica, sino que el símbolo de completud despierta una fuerza, un llamado que es una invitación a la realización.

Una manera de presentar este símbolo es el mito del héroe, la referencia simbólica más antigua: aparece en las épicas griegas, sumerias, en las épicas de la India.

En estos mitos el héroe debe pasar por un ciclo de pruebas, para volver a su verdadero ser. Este ciclo de pruebas es una máquina simbólica de las distintas pruebas por las que pasa o puede pasar el ser humano, para convertirse en un verdadero ser humano.

Se trata de relatos, imágenes que nos hablan de experiencias que pueden llegar a abrir un horizonte de comprensión. En cierto momento uno puede estar pasando por un momento difícil, y alguno de estos símbolos puede abrir un significado, dar un sentido a la experiencia.

El mito es un camino ya trazado con todas las dificultades, aciertos, trampas y desafíos. Indican una salida, hay algo que hacer, una conducta que es la correcta, ofrecen modelos de comportamiento. Ayudan al hombre a introducirse en el mundo y a desprenderse de él.

Dice Paul Ricoeur que todos los símbolos y todos los mitos cuentan la situación del ser humano en el ser del mundo. Entonces, dice él, que la tarea del pensador consiste en elaborar, partiendo de los símbolos, conceptos existenciales, es decir, no ya sólo estructuras de la reflexión, sino estructuras de la existencia en cuanto la existencia es el ser del hombre.

El mito trata de abordar el enigma de la existencia humana. Establece un   puente entre su condición ontológica (su ser esencial) y su existencia histórica vivida bajo el signo de la alienación. Abarca el salto entre una y otra.

Para Gastón Bachelard “Todo lo humano y no simplemente un aspecto del hombre está implicado en el mito”

Todo ser que viene al mundo se encuentra nuevamente con el misterio de la existencia. Entonces todo ser vuelve a encontrarse con los mismos temas con los que se encontró Perseo, Edipo… cada ser vuelve a tener ese desafío de realización.

En este sentido los mitos son como mapas de otros seres que transitaron la vida humana, y nos han dejado pistas simbólicas que nos ayudan a  dar un sentido a la experiencia comprendiendo por ejemplo la necesidad que tenemos en algún momento  de hacer un éxodo para encontrar nuestra tierra prometida.

La concepción del símbolo del ser humano que está en el mito del héroe, o en el hombre primordial es la de un ser humano completo, la de un ser humano íntegro y nosotros no somos íntegros, nosotros estamos fragmentados, vivimos en una pequeña parte de nosotros mismos y tenemos que hacer una integración en la medida que vamos cumpliendo las pruebas,  para así llegar a este punto de retorno que es un encuentro con nuestra verdadera naturaleza.

 

Lic. Susana G. Stacco

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