¿Qué es la espiritualidad?

Con mucha frecuencia espiritualidad se ha confundido o identificado con lo religioso.
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“Espiritualidad, por su mismo nombre, está apuntando a todo lo que se refiere al “espíritu”, a su ser y a sus actividades. El espíritu se manifiesta de múltiples maneras y abarca tanto el conocimiento abstracto, cual es la lógica y la matemática, como los valores estéticos, y especialmente los valores religiosos y la mística. En realidad, el espíritu comprende todas las manifestaciones de la cultura en sus diversos niveles, desde la tecnología, que sólo puede producirse gracias a la inteligencia, facultad espiritual del hombre, hasta la mística que se capta en una zona interior del alma, en lo más profundo del espíritu o, como diría San Agustín, en la cúspide del alma.

Pero en sentido más propio, espiritualidad significa una especial actitud interior, una particular y fina sensibilidad, para intuir el aspecto íntimo de los seres y de la vida, que se contrapone a lo externo, a lo material, a lo grosero, y aun a lo puramente racional, como es lo matemático y lo geométrico.

Espiritualidad es la facultad y es la actitud, una especie de sentido interno superior, por el que aprehendemos el aspecto imponderable de la intimidad de la vida humana y de la naturaleza, el latido íntimo de la realidad, que no sólo se halla en la vida y en el espíritu mismo de un ser humano, sino también en la naturaleza, en las flores y en las plantas, en la obra de arte, en la fuerza desatada de la naturaleza o en el movimiento gracioso de una animal, lo mismo que en el suave susurro de la brisa.

Con mucha frecuencia espiritualidad se ha confundido o identificado con lo religioso. Por eso espiritualidad y religiosidad se han tomado a veces como sinónimos. Ello se debe a que la manifestación más elevada del espíritu es la actitud religiosa. Por eso mismo, en la escala de los valores espirituales, algunos filósofos, como Max Scheler, han dado supremacía a los valores religiosos. Los místicos, podemos decir, son los gigantes del espíritu. Sin embargo, la espiritualidad, aunque tiene su culminación en lo religioso, abarca manifestaciones que no son específicamente religiosas, como el arte, la estética, las virtudes humanas de la compasión, la comprensión, la captación de los sentimientos ajenos etc. A no ser que, en el fondo, en todas estas expresiones espirituales se perciba un fondo religioso, que indudablemente existe. En todo caso, no conviene confundir espiritualidad con religiosidad en el sentido de devoción o práctica o vivencia religiosa.

La espiritualidad, repetimos, es esa sensibilidad especial, ese radar interno para captar el aspecto más íntimo de la realidad de la vida, especialmente de la vida humana, de las reacciones más profundas del el ser humano, de su relación con los demás seres y con el mundo trascendente”.

 

Ismael Quiles, S.J. “Filosofía de lo femenino” Ed. Depalma. Buenos Aires 1.978

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