fbpx

Filosofía y Metafísica

|| Comparte conocimiento || @NuminaBlog ||

Según una idea muy extendida, el término “Metafísica” fue el nombre dado por Andrónico de Rodas, organizador de la obra de Aristóteles (siglo I antes de Cristo) a la serie de libros, ordenados por letras del alfabeto griego, que concernían a lo que Aristóteles llamó “filosofía primera”, “teología” o “sabiduría” (sophia).

Estos libros fueron colocados detrás de los ocho libros de la “Física” (tà physiká), se los llamó tá metá ta physicá, es decir “los que están detrás de las cosas físicas”, o más exactamente “las cosas que están detrás de las cosas físicas”.

Según esta anécdota, la palabra metafísica denotaba el orden de colocación de los libros en la biblioteca; para Heidegger, la palabra metafísica, más allá de lo anecdótico, fue utilizada en su correcta significación.

El prefijo “meta” significa pasar de un plano a otro y es equivalente al latín “trans”: trascendente es lo que asciende pasando a otro plano.

La palabra física corresponde al vocablo griego “physis”, la ciencia de la Naturaleza en toda su amplitud.

Lo que concierne a la metafísica es lo que está más allá de la naturaleza, más allá del mundo manifestado en toda su extensión.

La Metafísica entiende que el cosmos tiene diferentes dimensiones. El    mundo material, físico, visible que percibimos, es apenas la punta del iceberg, una pequeña manifestación de una realidad más intensa, más amplia y más poderosa que no vemos.

Considerada en su sentido más amplio, la Metafísica  es la ciencia de los grados de la Realidad Universal.

En un sentido más estricto, sólo es propiamente metafísico lo que está “más allá” (meta-) de las realidades físicas, es decir de la creación o manifestación universal, incluyendo los estados más sutiles.

De acuerdo a su etimología, la palabra metafísica significa “más allá de la física” (tà metá tà physiká), tomando “física”(tà physiká) en la acepción de la palabra griega “physis”, la ciencia de la Naturaleza en toda su amplitud. A la Metafísica le concierne lo que está “más allá” de la Naturaleza, más allá del mundo manifestado en toda su extensión.

La Metafísica, estando más allá y por encima de la Naturaleza, es propiamente un conocimiento supranatural: el conocimiento de los Principios Universales. Este dominio de lo principios universales trasciende la concepción metafísica aristotélica.

Aristóteles consideraba a la Metafísica como el conocimiento del ser en cuanto ser, identificándola en realidad con la Ontología.

Para la Metafísica, el Ser Puro no es el primero ni el más universal de los principios, porque es ya una determinación, es necesario ir “más allá” del Ser y ese “más allá” del Ser es por su naturaleza inexpresable.

Siguiendo los conceptos de la Metafísica Tradicional, los grados de la Realidad Universal pueden ser reagrupados en tres categorías o en tres mundos:

 el mundo inmanifiesto o de lo no manifestado

el mundo manifestado informal o sin forma

el mundo manifestado formal o con forma

Lo No manifestado

En su sentido más riguroso, la metafísica “comienza” más allá del Ser o determinación ontológica causal simbolizada por la cifra 1. El principio  supremo supraontológico, simbolizado por el cero, es designado como Infinito, es decir como lo que no está limitado por nada, por ninguna naturaleza, o esencia determinada, y por lo tanto abarca todo y  carece de toda contradicción. El Infinito así entendido no podría ser concebido directamente en “sí mismo” sino indirectamente “como lo que puede ser absolutamente todo”. Se lo llama también “Posibilidad Universal”, porque contiene todo lo que puede llegar a ser, la máxima potencialidad creadora.

El Infinito engloba tanto la `posibilidad ontológica (o ser) como la posibilidad supraontológica o No Ser.

Este grado de lo inmanifiesto toma diferentes nombres según las tradiciones: lo divino, lo sagrado, la Unidad, el Pléroma (plenitud), Dios, el Absoluto, el Espíritu Universal.

En cuanto a los grados de la manifestación universal se los agrupa en tres mundos:

el mundo informal o espiritual (pneuma, nous, spiritus)

el mundo formal, sutil, psíquico o anímico (psykhé)

el mundo formal, corporal  o grosero (soma)

Todo lo que existe participa de las tres tendencias a la vez, pero el predominio de una u otra tendencia determina su pertenencia a uno u otro mundo.

 

Por Lic. Susana Stacco

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: