La experiencia numinosa

La experiencia numinosa es el encuentro con el misterio “tremendo y fascinante”. Tremendo porque conmueve, y fascinante porque  atrae.
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El hombre religioso esta abierto y el cosmos para él, vive y habla. Su vida no es simplemente humana, es cósmica al mismos tiempo, porque forma parte de la creación. No son ideas o creencias. Se trata de vivencias, de experiencias vividas.

Entonces la vida se vive en un doble plano: se desarrolla en cuanto existencia humana y a la vez participa de una vida transhumana, la del cosmos o la de los dioses.

El hombre religioso vive en un mundo abierto, tiene acceso a una serie infinita de experiencias que podrían llamarse cósmicas.

Tales experiencias son siempre religiosas pues el mundo es para él, sagrado.

El gran estudioso de las religiones Rudolph Otto en su libro “Lo Santo” presenta lo sagrado como aquello que caracteriza la experiencia religiosa que llamó, más específicamente, experiencia numinosa.

La experiencia numinosa es el encuentro con el misterio “tremendo y fascinante”. Tremendo porque conmueve, y fascinante porque  atrae. Y es el encuentro con lo absolutamente otro que es fundamento, le da sentido o sin sentido a la existencia humana.

Esto “absolutamente otro” se caracteriza por ser un misterio fascinante y tremendo.

No se trata de algo desconocido nada más. Para que sea misterio tiene que irrumpir en la propia vida, tocar la propia vida, que conmueva y por otro lado no se puede traducir en palabras, porque si se puede decir en algún momento, deja de ser misterio.

El misterio es siempre misterio. El místico, cuando tiene una experiencia mística, lo que hace es ahondar en el misterio.

 

Por Lic. Susana Stacco

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