El Ser Humano: ni tan instintivo, ni tan racional

|| Comparte conocimiento || @NuminaBlog ||

En un artículo publicado en el diario La Nación el sábado 14 de julio de 2007, Mark Buchanan comenta los resultados de una serie de estudios realizados en universidades estadounidenses que intentan demostrar cómo la conducta humana está gobernada por los “instintos”. Sin embargo, este fragmento no define dicho término, ni lo diferencia de “conducta inconsciente”, lo cual puede dar lugar a interpretaciones reduccionistas de los datos obtenidos. Si bien coincido en que gran parte de la conducta es reactiva al mundo externo sin que medie pensamiento conciente, considerar esto una respuesta instintiva constituye un salto cualitativo en el nivel de análisis.
La ciencia continúa adhiriendo a una línea biologista de investigación, y se esfuerza por demostrar que la realidad humana puede ser medible a través de “dispositivos electrónicos” que no hacen otra cosa que captar el impacto de esta realidad en el organismo. ¿Dónde quedan entonces los pensamientos, las emociones, las fantasías, los fantasmas, los anhelos, las heridas…? La ciencia positivista continúa buscando establecer una causalidad lineal en una realidad multidimensional, como hoy lo plantea la nueva Epistemología de la Complejidad.
Es una falacia sostener que “los psicólogos tienden a ver a la gente como individuos que actúan sobre la base de pensamientos concientes”, ya que si bien esto es lo observable, no abarca la totalidad de las fuerzas inconscientes que atraviesan la conducta humana, que incluye pero también excede al instinto. Aquello sería ignorar los aportes de la psicología profunda.
Muchas corrientes filosóficas tradicionales y particularmente de la psicología hindú hablaron del automatismo con que nos conducimos. Sin embargo, no se referían al instinto, lo más básico del ser humano, sino por un lado a nuestros aspectos reprimidos y negados, de los que nada queremos saber, y por el otro a los sistemas de poder que intentan homogeneizar a los seres humanos construyendo un sujeto único y universal, del que sólo pueda dar cuenta la ciencia.

 

Lic. Irene L. Yaya

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas