Conocimiento y comprensión. La fuerza transformadora

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El conocimiento y la comprensión como fuerza transformadora.

“Viajamos por todas partes sin tener ninguna experiencia. Uno se entera de todo sin adquirir ningún conocimiento.

Se ansían vivencias y estímulos con los que, sin embargo, uno se queda siempre igual a sí mismo. Uno acumula amigos y seguidores sin experimentar jamás el encuentro con alguien distinto. Los medios sociales representan un grado nulo de lo social.

La interconexión digital total y la comunicación total no facilitan el encuentro con otros. Más bien sirven para encontrar personas iguales y que piensen igual haciéndonos pasar de largo ante los desconocidos y quienes son distintos, y se encargan de que nuestro horizonte de experiencias se vuelva cada vez más estrecho.

Lo que constituye la experiencia en un sentido enfático es la negatividad de lo distinto y de la transformación.

Tener una experiencia con algo significa que eso “nos concierne, nos arrastra, nos oprime o nos anima” (Heidegger “De camino al habla”).

Su esencia es el dolor. Pero lo igual no duele. Hoy el dolor cede paso a ese “Me Gusta” que prosigue con lo igual.

La información simplemente está disponible. El saber por el contrario, es un proceso lento y largo. Muestra una temporalidad totalmente distinta. Madura. La maduración es una temporalidad que hoy perdemos cada vez más.

Ese acopio máximo de informaciones que son los macrodatos, dispone de un saber muy escaso. Con la ayuda de macrodatos se averiguan correlaciones. La correlación dice: si se produce A, entonces a menudo también se produce B. Pero por qué eso es así no se sabe. La correlación es la forma de saber más primitiva, ni siquiera está en condiciones de averiguar la relación causal, es decir la concatenación de causa y efecto. Es así y punto. La pregunta por el por qué, está aquí de más. Es decir, no se comprende nada. Pero saber es comprender. Así es como los macrodatos hacen superfluo el pensamiento. Sin darle más vueltas, nos dejamos llevar por el esto es así y punto. El pensamiento tiene acceso a lo completamente distinto. Calcular, por el contrario, es una inacabable repetición de lo mismo. A diferencia del pensamiento, no puede engendrar un estado nuevo.”

(Fragmento del libro “La expulsión de lo distinto” de Byung-Chul Han)

El conocimiento es transformador, aporta nuevas ideas para pensar de una manera nueva. Acrecienta la amplitud de la mente porque se producen nuevas conexiones que amplían la percepción. Vemos más.

Conocer lo que puede ser conocido hace más fuerte al hombre si conocer es comprender.

Comprender produce un movimiento interno. La comprensión se asemeja a la intuición en tanto captación inmediata. En la intuición hay certeza, no es demostrable, pero se muestra en las consecuencias y se ve en lo efectos. Es un despertar. Se produce un salto de conciencia, un salto cualitativo de nivel en el estado del ser.

Decía Aristóteles: el ser es lo que conoce, en el sentido de que el ser es lo que comprende y se ve en sus efectos. La comprensión produce una transformación en el mismo ser del sujeto, es el mismo ser que se modifica.

Nos estamos refiriendo a  un conocimiento que no es exclusivamente intelectual o informativo, sino a un conocimiento que produce una experiencia que como tal es intransferible, pero que a la vez es transformadora, y que se traduce en una nueva forma de vida.

La verdadera meta de la existencia es ir logrando la transformación de todo ser humano para alcanzar a cada paso grados de verdad.

 

Por Lic. Susana Stacco

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