Camino a la Integración

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Cada uno de nosotros vive en dos mundos, uno exterior visible y el otro interior invisible.

Del mundo exterior creemos saber mucho: nos informamos, opinamos, conjeturamos, interpretamos; pero poco sabemos de nuestro mundo interior.

Del mismo modo que siempre estamos en algún lugar del mundo exterior, también siempre estamos en algún lugar del mundo interior. Como es difícil observar el mundo interior, uno se deja estar en cualquier lugar dentro de sí, aunque nunca se le ocurriría dejarse estar en cualquier lugar en el mundo exterior.

Estamos hechos de tal modo que podemos contemplar tanto el mundo exterior visible donde están nuestros cuerpos como el mundo interior invisible donde está nuestra psicología.

Nuestra psicología es el lugar donde estamos. La observación exterior nos muestra donde nos encontramos físicamente, la observación interior o sea la observación de sí, nos muestra donde nos hallamos psicológicamente. Donde estamos psicológicamente en cualquier momento es lo que somos en ese momento.

Es necesario levantar el pensamiento, empezar a ver qué somos y dónde estamos.

El mundo exterior ejerce una gran fascinación con todo lo que nos ofrece, pero la vida interior, el sentir más íntimo se está empobreciendo cada vez más. Buscamos estar en un mejor lugar en el mundo exterior: mejor casa, mejor ropa, mejor auto; pero los lugares internos que habitamos, nuestra casa psicológica, es un lugar desconocido. Nuestras ilusiones, los vacíos, los dolores, las heridas, los sueños, las alegrías ¿dónde están? ¿Qué hago con ellos? ¿Cuido mis sueños como cuido mi auto? ¿Cómo me hablo cuando me hablo? ¿Escucho mis sensaciones?

Todo lo damos por supuesto y reaccionamos sin pensar.

Nuestra vida no es acción, es reacción y reaccionamos de la misma manera una y otra vez. Si no ponemos conciencia en nuestra manera de reaccionar a los estímulos externos e internos, somos máquinas manejadas por lo que sucede afuera y por lo que sucede adentro.

Creemos conocernos y ser dueños de nuestra vida. Gran equívoco.

La gran crisis de nuestro tiempo es que aún no nos hemos dado cuenta que no estamos viviendo, sino que estamos funcionando. Estamos dormidos y tal vez se necesite un golpe que nos despierte.

Cuando un hombre empieza a observarse a sí mismo se da cuenta que no controla nada en su mundo psicológico.

El trabajo sobre la mecanicidad exige un esfuerzo consciente de autoobservación.

Observar y no analizar, ni criticar lo que observamos en nosotros mismos, sólo observar, ser conscientes, percibir nuestros estados interiores, nuestras contradicciones, nuestros sueños, nuestros pensamientos ¿a dónde nos conducen?

Observar y ver. ¿Qué me hace sufrir? ¿Qué desata mis pasiones? ¿De qué ataduras debo liberarme? ¿Qué ata mi pensamiento? ¿Qué frena mi acción? ¿Qué tengo que cambiar? ¿Qué tengo que afirmar?

Llevar una cosa a la conciencia es empezar a cambiarla.

Esto no es cambiar el mundo, ¿cómo se podría cambiar el mundo si antes no hay cambio en cada uno?

 

Por Lic. Susana Stacco

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