En la caminata…

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Durante el tiempo de una connivencia sensual, caminar es habitar el instante y no ver el mundo más allá de la hora venidera.

La caminata es a veces largo tiempo esperada en un empleo del tiempo saturado como una evasión fuera de los imperativos de la vida social. Suscita a la exaltación de sentirse finalmente disponible para sí mismo, y eventualmente para los otros.

“Mis pensamientos duermen si los dejo en sosiego. Mi espíritu no avanza si las piernas no lo agitan”, decía Montaigne en los Ensayos.

Rousseau a menudo habló de su aspiración a la soledad de los senderos. “Caminar tiene algo que anima y estimula mis ideas: casi no puedo pensar cuando permanezco en el lugar; Es preciso que mi cuerpo esté en movimiento para ponerle mi espíritu. La vista del campo, la sucesión de los aspectos agradables, el aire libre, el buen apetito, la buena salud que conquisto caminando, la libertad de la taberna, el alejamiento de todo cuanto me hace sentir mi dependencia, de todo cuanto me recuerda mi situación todo eso libera mi alma, me da una mayor audacia para pensar de alguna manera me arroja a la inmensidad de los seres para combinarlos, escogerlos, apropiármelos a mi capricho sin molestias ni temor. Dispongo como amo de la naturaleza toda; mi corazón, vagando de objeto en objeto se une, se identifica con aquellos que lo halagan, se rodea de imágenes encantadoras, se embriaga con sentimientos deliciosos”.

La caminata es la puesta en marcha del pensamiento. “Quedarse sentado lo menos posible; no conceder crédito a ningún pensamiento que no haya nacido al aire libre y que no se mueva con libertad, donde los músculos no festejen del mismo modo. Todos los prejuicios vienen de las tripas; calentar la silla – ya lo he dicho – es el verdadero pecado contra el espíritu sano” Nietzsche.

Los pensamientos alimentados por la caminata están sumidos en el cosmos, son “la mitad del cielo – dice Virginia Woolf -; si se los pudiera someter a un análisis químico, allí encontraríamos granos de color y litros, volúmenes de aire; lo cual los torna inmediatamente más aéreos y más impersonales”.

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